Procesos de cambio: El tratamiento psicológico y la insatisfacción

procesos-de-cambio

Procesos de cambio: El tratamiento psicológico y la insatisfacción

Las personas que acuden a consulta solicitando tratamiento psicológico dan cuenta de su malestar e insatisfacción en relación a una o más áreas de su vida: pareja, familia, trabajo, etc. Es por ello que arriban al consultorio expresando su deseo o motivación: quieren o necesitan cambiar o que las cosas cambien, para modificar su situación actual. Sin embargo y al mismo tiempo (y en forma menos o nada conciente) surgen en los consultantes, miedos y resistencias a este cambio que tanto manifiestan perseguir; encontrándonos así que habitan en la misma persona diferentes fuerzas en conflicto o en pugna: las que empujan hacia el anhelado cambio y las que se oponen al mismo.

Nuestro aparato psíquico funciona habitualmente en «modo conservador» y busca el equilibrio o homeostasis, es decir, tiende a mantenerse de manera constante, evitando cualquier tipo de modificación. Cualquier cambio, por mínimo que sea, implica una alteración de este equilibrio emocional u homeostasis, apareciendo temores y ansiedades e incluso la amenaza a perder el control y a la propia identidad. Por lo cual las personas suelen aferrarse a ese estado de malestar y a determinadas situaciones, aún cuando éstas les causen sufrimiento y padecimiento. Lo conocido, aunque malo, nos tranquiliza; y paradojalmente al mismo tiempo nos sumerge y mantiene en el malestar y la queja.

Los cambios producen incertidumbre, duelen e implican un costo, pero se vuelven absolutamente necesarios para nuestra evolución personal y la búsqueda del anhelado bienestar. Para iniciar un proceso de cambio debemos ante todo mirarnos al espejo y tomar plena conciencia de nuestra situación actual y sobre todas las cosas, necesitaremos una buena dosis de valor. El cambio es parte de la vida – «Cambia, todo cambia» cantaba Mercedes Sosa – y no una piedra o barrera que alguien dejó a propósito en nuestro camino. Los procesos de cambio no sé dan de una vez y para siempre, ni de golpe. Se atraviesan «paso a paso» y no sin dificultades u obstáculos, que nos tientan a querer volver la vista atrás. Tampoco son un punto de llegada, un lugar al que arribar. Constituyen una nueva integración en nuestro ser, un nuevo equilibrio de fuerzas, más saludable, en una nueva situación que no es estática, sino de constante flujo y movimiento: la vida misma.

Comparti este artículo

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email