enojo

El problema del Enojo

El Enojo es un sentimiento o emoción que puede ir desde la irritación leve, hasta la furia y rabia intensas, en situaciones más extremas. Se trata de una respuesta natural a situaciones en las cuales nos sentimos amenazados, o en riesgo o en las que pensamos que alguien nos ha dañado innecesaria e inmerecidamente.

El Enojo también es resultado de la frustración, cuando sentimos que nuestras necesidades no son satisfechas y que entonces no podemos cumplir nuestros deseos. Al enojarnos podemos perder la paciencia (falla en la instancia mediadora del pensamiento) y en consecuencia actuar de forma impulsiva y violenta.

No debemos confundir enojo con agresión. La agresión es una conducta dirigida a causar daño a otra persona o objeto. Está puede incluir agresión verbal, amenazas o acciones violentas. El Enojo es en cambio, una emoción y no conduce necesariamente a la agresión. Una persona puede enojarse sin por ello recurrir a la agresión.

El Enojo es una emoción, y por otro lado la agresión es una conducta. El Enojo pasa a ser un problema cuando se vuelve muy intenso, frecuente y se expresa de manera inapropiada. Y trae aparejadas diversas consecuencias. El estrés en el cuerpo puede ocasionar problemas de salud. (Hipertensión, cardiopatias, disminución en el sistema inmunológico). Otra consecuencia negativa de estás reacciones está dada por el deterioro o pérdida de las relaciones con los otros y la pérdida de vínculos y seres queridos.

La expresión inapropiada del enojo puede traer en un primer momento recompensas aparentes, como creer que se logra lo que se quiere a partir del miedo o coercion que se provoca en los demás; o incluso un alivio de tensión momentáneo mediante la descarga masiva que sigue a la irrupción o desborde. (Claro que en estás circunstancias uno se sentirá transitoriamente aliviado aunque quienes nos rodean se sentirán muy mal). Sin embargo a largo plazo estás recompensas inmediatas y aparentes traen aparejadas consecuencias negativas.

El Enojo/agresión es una conducta aprendida que se transforma en hábito a fuerza de repetición, por lo que se vuelve necesario desaprender la misma y encontrar nuevas formas y más sanas, de expresar y manejar el Enojo. Para ello primero es importante identificar las situaciones, circunstancias y conductas de los demás que desencadenan o disparan los sentimientos de ira. Está toma de conciencia implica además registrar las consecuencias negativas de estas conductas; para de este modo desarrollar estrategias para lograr un eficaz manejo del enojo.

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